EL CÓDIGO DA VINCI EN ALMEDINA

 

El Código Da Vinci en Almedina
Artículo publicado en el Diario "Lanza" el domingo 10 de junio de 2007                                    Antonio Alfonsea Patón
 
                                  

 Imagine que uno de los alumnos en pintura más aventajados del mismísimo Leonardo Da Vinci fuera un ciudadrealeño. Y que este ciudadrealeño conociera las técnicas del renacimiento italiano de la mano del gran maestro.
Imagine que este paisano nuestro pintara en la Sala del Consilio del Palacio de la Señoria, al que se pagó 10 florines de oro en dos pagos por pintar con Leonardo da Vinci y que éste le llamase Ferrando Spagnolo.
Imagine que este pintor hubiera llegado a Italia de la mano de los Borgia y bajo el mecenazgo de los Vich.
Que este paisano llegara a España con lo aprendido y lo plasmase en diferentes lugares de nuestra patria, y que además, sirviese como modelo a seguir por las escuelas del renacimiento español en el siglo XV y XVI y posteriores.
Imagine que este paisano escondiese en sus obras conceptos paganos al igual que lo hizo Da Vinci, y que esas obras están delante de sus narices y no sea capaz de descifrar su aparente contenido religioso.
Imagine, que esas mismas obras están repartidas por todo el mundo, en los más notables museos, en las más refinadas galerías de arte, en las más suculentas colecciones privadas.
Imagine que junto a Picasso, este pintor ciudadrealeño ha representado el arte de la pintura española en el 50 aniversario de la Unión Europea en Berlín.
Imagine que todos estos apuntes son ciertos y dígame si se cree que este paisano suyo merece o no la pena que se le reconozca y divulgue por éstas nuestras tierras castellano manchegas. Y sin desmerecer a  otros personajes de literatura, éste pintor, paisano suyo y mío, no cuente con la misma cobertura centenaria que otros personajes a los que se les asigna cuna sin haber existido.
 
Este pintor no es ficticio, es Fernando Yáñez de Almedina, de carne y hueso, que tuvo por cuna Almedina, y en su pueblo se le está reconociendo con la creación de un Museo al aire Libre.
Pero lo que clama a las alturas es el desconocimiento que aún se tiene del personaje en cuestión, y al que el olvido, entre otros, del presbítero Luis Delgado Merchán en su “Historia documentada de Ciudad Real”, hacen que en otros lugares se le tenga más estima y consideración que en su propia tierra. Entre tanto, queda mucho por decir, y personas como Lucio López Ramírez y Pedro Miguel Ibáñez han demostrado conocer más su tierra que otros que reivindicando la patria, no conocen si quiera su “patria chica”.
 
Existen otros personajes a los que no hace alusión el presbítero Luis Delgado Merchán, y que por honra y reconocimiento a su memoria y contribución a la riqueza cultural de nuestra tierra señalaremos otro día, como al humanista almedinense Bartolomé Jiménez Patón.
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