HISTORIA DE ALMEDINA II

PREHISTORIA
 
Patrones de asentamiento
Los habitadores prehistóricos, al tratarse de pequeñas comunidades nómadas, constituían reducidos campamentos estacionales en cuevas y lugares de abrigo cercanos a los ríos, donde abundaba la caza, frutas y plantas silvestres, así como la pesca, convirtiéndose éstos en sus únicos medios de vida.
 
Vida cotidiana
Se desarrollaba entre iguales y en las que destacaban los más avezados cazadores.
Dentro de cada grupo había unos miembros que transmitían sus conocimientos de generación en generación llamados chamanes. Ocasionalmente, cuando los diferentes grupos entraban en contacto, se producía un intercambio de conocimientos que permitía la evolución.
Se consideraba que la enfermedad estaba producida por espíritus que habitaban en la naturaleza (animales, rocas, plantas, fenómenos meteorológicos…) y que los poseían. Esto se denomina Animismo. Utilizaban ritos mágicos para hacer que los espíritus se fuesen. Poco a poco fueron evolucionando y apareció el Empirismo. Observando la naturaleza comprendieron que había elementos que podían ser beneficiosos en determinadas circunstancias. Y la magia se mezcló con los remedios naturales.
 
Yacimientos en Almedina
En Almedina se constata la presencia de grupos de humanos que han habitado diferentes partes de su término municipal a lo largo de distintos momentos de la Prehistoria.
Diversos yacimientos se enmarcan en el Paleolítico Medio e Inferior, presentando todos ellos material lítico muy disperso y la gran mayoría de los útiles están tallados sobre roca de cuarcita, algunos de facción tosca y otros más retocados.
Se han encontrado útiles de cuarcita tallados, tales como raspadores, raederas, láminas y puntas.
 
También aparecen núcleos de cuarcita, entre los cuales debemos destacar uno encontrado en las inmediaciones de las “Terrazas del Lorigón”, ya que está trabajado mediante la técnica de Levallois (El concepto Levallois reside, esencialmente, en la concepción volumétrica del núcleo al que se añaden técnicas de predeterminación en la morfología de las piezas que se van a obtener. Técnicamente, la forma de obtención es básicamente la percusión directa con percutor duro. El método que constituye la etapa de producción es la reunión entre la reproducción abstracta del objetivo y su concreción). Además aparecen numerosas lascas, algunas de ellas trabajadas. Apenas se constata el sílex en estos yacimientos, pero han aparecido dos núcleos de tono verdoso sin trabajar.
 

Respecto al patrón de asentamiento, la mayor parte de los yacimientos encontrados se ubican sobre zonas aterrazadas próximas a cursos fluviales o pequeños arroyos, excepto “Rindáñez”, que se sitúa en llano.
 
Neolítico
Tras el paleolítico, el siguiente gran salto en la evolución es el paso al Neolítico.
Los hombres del Neolítico dejan de ser nómadas y se instalan en pequeños poblados de chozas. Al establecerse, comienzan el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Ello le da una mayor seguridad de recursos alimenticios, abandonando la caza como principal actividad, y con este almacenamiento de recursos, llega el miedo a perderlos y se establecen las primeras fronteras y construcciones defensivas, ya que los poblados de “chozas” se cercan con empalizadas que los protegen de los enemigos.
 
Calcolítico y Edad del Bronce
Este periodo se identifica por el conocimiento de los metales cobre y bronce, ello les permite tener mejores herramientas, joyas y sobre todo armas. Sus poblados se pueden distinguir según la tipología del yacimiento:
*Fondos de cabaña: situados en valles cerca de lagunas y ríos, con una función eminentemente agrícola.
*Cuevas y abrigos: éstos les proporcionan mejor seguridad, dedicándose principalmente a la ganadería.
*Morras: cerros de pequeña altura que suelen controlar pasos de ganado, cauces fluviales y manadas de animales salvajes para la caza.
*Castellones: se sitúan en grandes cerros de difícil acceso y que les permite controlar grandes extensiones de terreno.
 
Los pobladores pertenecientes a este periodo, de alguna forma, inventan el comercio, este hecho desemboca en una acumulación de adornos personales más ricos cuanto más exóticos, como conchas marinas en collares, etc.
Con el comercio nace la jefatura o el personaje principal, que acapara la mayoría de los recursos, con ello llega el excedente y se abren grandes rutas terrestres y fluviales.
 
Continuará…

 

 

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