Pachamama

Hubo un tiempo en que los hombres, las mujeres y las religiones en general, adoraban, veneraban, Pachamamacuidaban y rezaban a la Pachamama, a la Madre Tierra. A ella agradecían sus cosechas, sus ciclos… Los hombres, las mujeres y las religiones en general empezaron a transformar sus creencias hacía advocaciones a mesías, en mensajes divinos, en cruces y mecas, en santas semanas y en ramadanes… Los hombres perdieron el respeto a quien les daba de comer, a la Pachamama, por dárselo al interés personalista y económico que esconde tras de sí cada religión, cada gobierno desde hace siglos.

Ya no hay tiempo para rezos ni lamentaciones, o mejor dicho, no merece perder más tiempo en rezos absurdos y absurdas lamentaciones. La Tierra no puede permitirse el lujo de que las sigan sangrando por sus cuatro costados los poderosos imperialistas amos del petróleo, provocando guerras y hambrunas. ¿Qué hacemos? Resignarse, joderse y poner, si se puede, un granito de arena.

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