LOS COJONES DEL ALMA

Comentábamos entre un grupo de amigos en el casino de Almedina la trayectoria vital y poética de Miguel Hernández, y salió a colación la poesía titulada “Los cobardes”, otra más de las grandes poesías que escribió el poeta alicantino.  

Si eres amante o te gusta la poesía, habrás leído el poema  que en esta página se reproduce. Habrás percibido un canto indignado hacia la cobardía, hacia la necedad, hacia el estado mísero del ser humano a la hora de afrontar un problema. Y seguramente te habrás encontrado a lo largo de tu vida con un ser de tales características, es decir, te habrás encontrado con un cobarde-tonto-mísero, que en tiempos en los que los vientos son favorables, sacan pecho y se dan palmadas con fuerza y se convencen de la mentira en la que están envueltos e intentan vender su posicionamiento casual como éxito de gestión. En cambio, cuando los vientos no son tan favorables, huyen como ratas de alcantarilla, eluden responsabilidades o las cargan sobre el primero que pasa. Esto me toca “los cojones del alma”.

Y hablando y conversando y ampliando el término tan acertado con el que Miguel Hernández dilucida sobre el alma y sus límites en metáfora genital, llegué a la siguiente reflexión:

También me tocan “los cojones del alma” aquellos, que pudiendo, no hacen más para conseguir un mundo más justo.

Esos que nos metieron y mintieron, meten y mienten, meterán y mentirán con el fin de participar en guerras por intereses económicos (véase entre otras, la foto de las Azores, Bush, Blair, Aznar y Barroso).

Me los tocan esos que roban a los pobres para hacerse más ricos y seguir comprando favores de los gobiernos de turno. 

Aquellos que en el nombre de Dios, de Alá, de Jehová, de Buda, de X y del demonio, dictan doctrinas y autos de fe para enriquecer sus arcas y empobrecer las almas de sus adoctrinados.

Me tocan "los cojones del alma" aquellos que van por la vida con doble moral. A dios rogando y con el mazo dando. 

Eso que haciendo uso de su fuerza bruta, agreden y matan por convicciones varias. (Véanse a los hijos de puta de ETA, a los ídem del terrorismo islamista, o a los ídem de cualquier otro terrorismo de guante blanco o negro).

Me tocan “los cojones del alma” esos tiparracos malnacidos que hacen uso de su bestialidad y “machedumbre” para violar y matar a niños y a mujeres y en general, a personas.

Me siguen tocando “los cojones del alma” aquellos que ven en un homosexual a una persona enferma o deforme y que enmascaran su homofobia afirmando que: “-El matrimonio sólo puede consagrarse entre un hombre y una mujer-“. O que “-Yo estoy de acuerdo con los homosexuales, en lo que no estoy de acuerdo es que se llame matrimonio y que no puedan adoptar hijos-“.

…hay muchas más cosas y cuestiones que me tocan “los cojones del alma” y que iremos comentando.

SALUD.  

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