El único país donde los pobres son gordos

Con esto de la globalización, tanto de la miseria como de la riqueza, sobre todo de la miseria, no somos pocos los que estamos pendientes del culebrón de los demócratas norteamericanos con parecida curiosidad con que observamos, no sin estupor, el culebrón del PP. Porque si aquí las distintas familias de la derecha se han llamado a la cara de todo, menos bonito, Barak Obama y Hillary Clinton se han dicho de todo, también, menos negro de mierda y niña pija neoyorquina. Del resto de la panoplia posible de reproches apenas se han dejado alguno en el tintero.

Por eso es aconsejable abreviar en estas catarsis, porque al final cabe la posibilidad de que, de tanto tirarse al cuello, el electorado concluya que ninguno de los dos merece la pena, probabilidad que se acrecienta, sobre todo, en el caso del Partido Popular.

Si Obama vence al republicano McCain, la primera prueba de fuego será saber su capacidad -no tanto su intención- de cumplir las promesas electorales. Sobre todo la que parece va a ser la columna vertebral de la campaña electoral, la anunciada marcha “ordenada” de Irak. Porque largarse de Irak no es ya una acción humanitaria sino, nuevamente, un argumento macroeconómico.

He leído que en el primer año de su mandato, en 2009, los Estados Unidos se habrán gastado en esa aventura que se suponía iba a traer “beneficios sin cuento” a la humanidad, según el hermano de Bush, 1,5 trillones de dólares, cifra que soy incapaz de interiorizar (yo pensaba que no podía haber un trillón de dólares en toda la Tierra, quizá sea una mala traducción del inglés, al igual que confunden el billion -mil millones- con el billón en lengua española. Bueno, sea como sea, una pasta inmensa).

Zapatero, Sarkozy, y hasta Arabia Saudí están proponiendo un fondo para el plan de emergencia alimentaria de la ONU, con cifras (de cientos o unos miles de millones de euros) que apenas significan el gasto militar norteamericano de un día en la absurda guerra de Irak.

Y mientras, la FAO calcula que la hambruna puede alcanzar muy pronto a mil millones de personas… que conviven en el planeta con 2.000 millones de gorditos y obesos.

Obama, que pronto podría gobernar el único país donde los pobres son gordos, lo tiene más difícil que Zapatero para retirar las tropas de ocupación: deberá pactar con la industria de la guerra, y no con su bien alimentada población, una salida airosa y bien retribuida si quiere cumplir sus promesas sin acabar como Kennedy. Toquemos madera.
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Meditación para hoy:
Acabo de leer que una pareja fue detenida en Italia por practicar sexo oral en un confesionario de la catedral de Cesena. El obispo, escandalizado, oficiará una misa “para purificar el confesionario”. Manda huevos. Digo yo que primero habrá que llamar al servicio de limpieza para que las sotanas de los confesores permanezcan impolutas, sin polución (DRAE: 2. f. Efusión del semen). No deja de tener guasa que el señor obispo quiera purificar el lugar donde más se practica sexo oral (o sea, donde más se habla de sexo) sólo porque una pareja hacía allí por primera vez el amor de verdad, en la confortable penumbra del confesionario, el lugar favorito de los sacerdotes para refocilarse con los relatos sórdidos sobre sexo a los que son tan aficionados.

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