ALMEDINA Iglesia parroquial de Santa Maria VII

Del libro "De la Fortaleza al Templo", de Pilar Molina

Por lo que se refiere a las capillas, en este año de 1515, la de Santa Potenciana, junto al testero, en el lado de la epístola, seguía mostrando el mismo estado descuidado de la visita anterior, por lo que los visitadores decidieron quitar su posesión a sus antiguos patronos ganaderos cediéndola en favor de la parroquia, para que ésta la adjudicase según sus necesidades. El vecino que quisiera enterrarse en ella debía pagar una cantidad muy importante, cerca de 2.000 maravedíes, debido a que el valor de su suelo se equiparó con el de la capilla mayor.

La capilla del Crucifijo se encontraba bien reparada y dotada de sus rentas oportunas. La capilla de Nuestra Señora de la Concepción había comenzado a construirse, aunque las obras avanzabanlentamente, encontrándose solamente abiertos los cimientos y rota la muralla, lo cual provocaba gran desabrigo al resto del templo, por lo que los visitadores ordenaron a su patrón Hernando Martínez Carralero que la terminara de edificar en un plazo de dos años. Así se hizo,de forma que para 1526 la iglesia contaba ya con tres capillas2‘. Paralelamente los sucesivos mayordomos habían puesto sus esfuerzos en terminar el retablo del altar mayor, que en esta fecha todavía se estaba pintando. Las cantidades invertidas en esta obra fueron muy considerables: mientras que las rentas ordinarias de aquellos años ascendieron a 30.458 maravedíes, al «maestro pintor» que realizaba el retablo se le habían entregado hasta el momento hasta 160.000 ó 170.000 maravedíes. Ante el elevado coste de la obra el mayordomo de la iglesia pidió ayuda al mayordomo del Santo Sacramento, cuyas rentas, en situación normal, se solían invertir en cera para la lámpara que debía lucir permanentemente delante de dicho sacramento, en manteles, etc. De este caudal se cogieron prestados más de 8.500 maravedíes, por lo que los visitadores protestaron dejando claro que en visitas posteriores no se permitirían más préstamos de este calibre. Nos encontramos con una tendencia muy común en todo el siglo XVI: las obras deben subvencionarse únicamente mediante las rentas de la…

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