Cosas de chiquillos, cosas de Almedina

Nacimos en la década de los 70 entre la agonía de la dictadura y el nacimiento de la democracia en España. Juan Carlos I era coronado rey, Adolfo Suárez ganaba las elecciones generales…

En los 80, con la niñez madurada, teníamos como ídolos deportivos a Arconada, Santillana, Hugo Sánchez, Juanito… Naranjito y la celebración del Mundial en España en el 82.

Veíamos en blanco y negro y los más afortunados en color, La Cometa Blanca, Barrio Sésamo, Mazinger Zeta, Curro Jiménez, Verano Azul, el Coche Fantástico, Pipi Calzaslargas…

Plaza Mayor 19800000 03Sin Play Station, sin PDA’s, sin Pc’s, sin videojuegos ni consolas, sin móvil ni Internet… jugábamos a la pícula en cualquiera de las calles; al béisbol en La Seda, en la Plazoleta y en el Raso; al fútbol en las eras del cementerio o en las eras de la carretera de Infantes; al baloncesto en la puerta del Centro o donde podíamos; al ziris, al burro, a los pelotazos, a las canicas, saltábamos y nos sentábamos sobre los bancos verdes y astillados de la plaza… hasta que se construyó el polideportivo y el campo de fútbol. De los juegos tradicionales que se practicaban podéis encontrar una verdadera enciclopedia en el blog del amigo y paisano Pedro Gualda

Crecimos con don Fernando y “Manolillo” siendo monaguillos en eucaristías y procesiones, haciendo sonar la campanilla y la carraca en los oficios, pidiendo con un serillo por las calles para comer caldo-patatas el día de Difuntos, sisando las obleas y el vino consagrado de la sacristía y picando la campana para llamar a los fieles… y alguno que otro colándose en bodas que le eran ajenas aprovechándose de su c ondición de monago. Todo ello con la inocencia propia de la etapa de la niñez. Luego llegó don Jesús, abriendo ventanas y puertas para que entrara la luz y ventilar con aire fresco estancias físicas y psicológicas que llevaban demasiado tiempo cerradas y selladas. Un hombre como pocos.

Heredamos de los de antes, al igual que ellos de los anteriores, “los botellazos”, “los Quintos”, “las aleluyas”, “los peleles”… Llegaban las Fiestas, y las vaquillas en los corrales de Eugenio, de Pepe, de Antonio… El puesto de turrón y golosinas, las escopetillas, los pollos. Los juegos de la cucaña, las carreras de sacos, de huevos, de cintas. El traje nuevo para la procesión de la Virgen. Plaza Pintor Yañez 19800000 00

Cazábamos ratas en los Barreros, conejos a la espalda de la Cabricería, pájaros en La Fuente y palomas en los palomares. De vez en cuando nos permitíamos una “comilona de conejo o liebre” en la Cueva de los Galianos. Construimos chozas a lo largo y ancho del término, en El Cuquillo, en la Cabricería, en los Huertos, en las Cuerdas de los Barrancos

Cuidamos animales en alguna que otra “tiná” llevándole la comida que nos sobraba de nuestras casas, fumamos Ducados, Celtas y hojas secas de…higuera.

Comíamos membrillos, granadas, higos, ciruelas… de los huertos que estaban liegos y labrados. Y uvas de los remolques en la vendimia.

Comprábamos las golosinas y helados en las tiendas de la María Dolores, de la Ángeles, de López. En el Bar de Lauro había una pareja de ancianos (la Paquilla y el hermano Luis) sentados frente a una ventana del bar que nos vendían a duro esos inconfundibles polos de hielo en los que se pegaba el papel que los envolvía.

C San Anton 19800000 01Nos mandaban nuestras madres a comprar an’ca Ezequiel, Alfonso, López, la Ángeles, a las carnicerías… a por la leche en las lecheras a las casas de la Tori, de Ignacio, de la Fede… a por pan a la panadería de Mario o a la de la cooperativa del pan llamada San Isidro, nuestros padres a por tabaco al estanco que estaba en la calle de La Seda y después en la Alamillo. En la macro tienda del Pajarillo se encontraba de todo y digo, de todo, desde una recá mara de rueda de bicicleta hasta vino a granel para verterlo en las arrobas o medias arrobas.

Nos apedreamos en las cejas, frentes y nucas. Algún que otro casi pierde un dedo jugando a carpinteros. Orejas, bocas, brazos, ojos, narices y demás, fueron objeto alguna que otra vez de la costura sin anestesia del médico y de la recriminación paterna. Por cierto, ¿quién no se encaramó alguna vez por la tapia de “La casa del Médico” para ver la piscina?

Nos sentíamos Tarzán en La Fuente deslizándonos por la cuerda que colgábamos de los árboles del “pilar grande”. Indiana Jones buscando tesoros en la Cueva del Tesoro, recoge-pelotas cuando algún balón saltaba la valla del colegio, “Curro Jiménez” cuando guerreábamos entre pandillas.

Acompañamos a nuestros amigos que pastoreaban ganado con un grado de admiración por su responsabilidad hacia con los ovinos y caprinos. Los grandes eran los grandes.

Almedina Paisajes Cabriceria 19800000 01

Cuando llegaban las recolecciones, por imperativo legal y paterno algunos debíamos abandonar las aulas con la aquiescencia de don Alfonso, don José Luis, doña Paqui… para cumplir con nuestro sagrado deber de ayudar a la familia, también de estos y otros maestros recibíamos nuestra correspondiente reprimenda física en función del grado de la acción u omisión realizada y que era corroborada con la bronca y el capón cuando llegábamos a casa.

Las fotocopias se hacían en papel de calco azul; la calefacción, unas estufas de butano; la iluminación, unas tenues bombillas de 20 vatios que se fundían a menudo; decorábamos las clases en navidad con cadenas de cartulina que pegábamos al techo con chinchetas.

El recreo era sagrado, jugando en el patio de tierra a todo tipo de juegos inventados y que inventábamos.

Bebíamos el agua del grifo del patio y los servicios estaban fuera del recinto de las aulas…

Hacíamos excursiones a las eras, todos en fila; y todos en fila íbamos hasta la iglesia los miércoles de ceniza.

Teníamos devoción e impaciencia en la celebración de los maitines, San Marcos, San Isidro y San Cristóbal. Halloween nos vino tarde, pero disfrutamos de las luminarias de San Antón, la Candelaria, San Blas…

No fue un tiempo ni mejor ni peor. Fue diferente, al igual que el actual lo será para los venideros. Se puede tener añoranza porque la niñez es una época donde no existen perniciosos hábitos de conducta, que con el paso del tiempo se van adquiriendo con el único propósito de la supervivencia, la competencia y la apariencia, entre otras cosas entre los iguales.

Antonio Alfonsea Patón

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9 respuestas a Cosas de chiquillos, cosas de Almedina

  1. Isabel Díez Garrido dijo:

    Maravilloso. Aunque yo no viví ese tiempo en Almedina, me ha hecho recordar mi niñez y adolescencia, al fin y al cabo todos vivimos el mismo tiempo de cambios.
    Gracias, me ha encantado leer este relato.

  2. pilar gomez morcillo dijo:

    Hola antonio que bonito relato me ha hecho recirdar tantas cosas….la verdad qye es bonito recordar nuestra niñez que tiempos aquellos ….todo tan natural no como ahora que no saben que hacer ,pero bueno cada epoca es bonita cada uno con la suya ..como te dije antonio me encanta la idea ke has tenido con hacer esta pagina un besazo y un abrazo

  3. esto se merece un aplauso antonio y muy grande, en tan solo unos segundos me he trasladado a mi nñez, todo lo q has contado lo vivi, un besazo

  4. PILI dijo:

    Enhorabuena en pocas palabras cuantos recuerdos para los que hemos vivido ya algunos años.Me gutaria que muchos no predieramos como yo la llamo” MEMORIA HITORICA”

  5. leo gonzalez dijo:

    madre mia yo naci en el 60 pero heramo de las que no parabamos y si no preguntar por ahi pero toda infancia recordada con cariño es buena un buen mensaje para todos los niños que deberian leerlo aunque ellos tambien difruten de su niñez, estabamos pocos gorditos porque no parabamos un minuto Antonio bien hecho

  6. santiago paton ruiz dijo:

    jo antonio as descrito mi niñez y adolescencia que ni yo mismo lo hubiera hecho que recuerdos flullen en mi mente por dios antonio salvo lo ultimo casi es calcada mi vida en el poco tiempo que pase en el pueblo mil gracias

  7. Mari Carmen Diaz Marin. dijo:

    Enhora buena por la descripción que has echo de la niñez y la vida del pueblo en una epoca que todas y todos que la hemos vivido nos la has traido a la memoria , aunque algunas cosas ya las tubieramos olvidadas y otras han venido por su propio peso. Muy bonito ,.. muy bien dicho y expresado.

  8. Mari Carmen Diaz Marin. dijo:

    Que bonita descripción de una época ya vivida y casi olvidada, pero que la has plasmado muy bien y hacen que vuelvan los recuerdos de la niñez incluso vienen otros .Enhorabuena por esta pagina y tu bonita forma de describir la convivencia de unos tiempos ya pasados.

  9. mari carmen pretel velasco dijo:

    Fueron unas chiquilladas estupendas.
    hasta yo, que no era de ahi recuerdo haber vivido todo eso con don Fernando incluído. Me ha encantado leerlo.

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