Tristes hombres

He leído una noticia que se producía en el municipio de Socuéllamos en el que un matrimonio musulmán maltrataba y pegaba a una mujer musulmana por no llevar el velo islámico. La mujer sobrevivió afortunadamente, no así el bebé que estaba esperando.

Los medios de comunicación hacen hincapié, subrayan y enfatizan en que no tenían parentesco alguno los agresores y la agredida. ¿Acaso ser familiar da derechos para agredir?

Todas las religiones desde su fundación se han ido transformando, esto no quiere decir que para bien, pero desde los valores fundacionales hasta los actuales ciertos estamentos de las religiones han sufrido una metamorfosis que quizás sus fundadores o iniciadores no las reconocerían o estarían seriamente tentados al agnosticismo o el ateismo, que no es lo mismo.

Los radicales religiosos, nacionalistas, o de cualquier otra índole que utilicen los medios violentos de aniquilación humana para conseguir un fin, auténticos cafres terroristas propagadores del odio más visceral hacia la vida, no sólo deberían ser repudiados desde las doctrinas que los amparan, si no también ser repudiados socialmente, con derecho a reintegración en función de su grado de asimilación de los Derechos Humanos.

Antes que enseñar las doctrinas religiosas en las escuelas se deberían enseñar los conceptos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se manifiestan los valores más básicos e inherentes de la convivencia, tales como el amor a la vida, el respeto hacia lo diferente, el sentido de la responsabilidad… Otra cosa, que es asunto aparte, pero que viene a colación: el que defiende la vida, la defiende en todas sus consecuencias, formas y espacios. Es demagógico defender la vida de un feto en una manifestación para que a renglón seguido se esté de acuerdo que en el Código Penal se debería incluir la Pena de muerte.

Consciente de la importancia de ciertas religiones en la vida de ciertas personas, engranando su cadena de conducta general al piñón de sus creencias religiosas, pero no confundamos unos valores con otros. Los valores religiosos están ligados a unos conceptos creacionistas-moralistas que empezaron a desmontarse en el siglo XVI hasta nuestros días y que aún hoy siguen vigentes, aunque comienzan a flaquear sus estructuras, antaño sólidas, hoy resquebrajadas por un continuo desdén de éstas hacia los valores humanistas que debieron prevalecer en la vida de estas religiones y que en el caso del cristianismo se mantiene en sus labores humanitarias. Los valores humanistas están más en consonancia con la conducta del ser humano bueno, bon homme, con independencia al credo o ideología a las que pertenezcan, si pertenecen, siendo intrínsecamente racional en su trayectoria vital, no dejando espacio a serviles, calculadas e interesadas influencias.

Tristes hombres que en nombre de un dios al que aman, no aman a su prójimo.

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