Nuestro paisano Francisco Fernández de Sevilla pone en marcha la Ínsula Barataria en Burjassot

La gente es de donde pace, no sólo de donde nace. Los manchegos, como tantos y tantos pueblos emigrantes, tienen este mensaje grabado a fuego. Valencia es la tierra que les acogió y a la que siempre querrán como propia, pero no quieren ni pueden olvidar sus raíces.

Castilla tampoco se olvida de sus hijos. Unos hijos que marcharon hace décadas con la inocente locura del que busca aventura, en algunos casos, y en otros con la crudeza del que tiene hambre y a duras penas se atreve a soñar.

Los primeros aprendieron que la vida no es tan fantástica como la pintan en los libros de caballería. Y los segundos acabaron contagiándose del espíritu entusiasta de los idealistas, pues no existen las utopías sino los planes mal llevados.

Y es a veces el destino el que tiene que mover sus hilos para que el Quijote de turno decida enfrentarse a los molinos de tiempo y reunir a las Dulcineas y los Sanchos que andan dispersos por estas tierras.

Francisco Fernández, durante los años que fue director del colegio San Juan de Ribera, se dio cuenta de que muchos de los alumnos procedían de La Mancha y, junto a un grupo de paisanos, puso en marcha la Ínsula Barataria de Burjassot.

Sin embargo, esta asociación cultural no es exclusiva para los manchegos y sus parejas. Todo lo contrario. Es una sociedad abierta, cuyo principal objetivo es conservar y promocionar el folklore de esa región y a la que ya pertenecen valencianos, aragoneses, extremeños…

Precisamente, están esforzándose por restaurar y recopilar las antiguas canciones que antaño sonaron en las fiestas de pueblos como Almedina o Infantes. Jotas y rondallas que interpreta el coro que han formado y que también acompañan las bandurrias y guitarras de los jóvenes que se acercan a la cultura de sus padres.

Como no podía ser menos, los hijos de Cervantes han montado una improvisada biblioteca con los libros que los socios han ido cediendo. Y, por supuesto, se deben a una Dulcinea del Toboso, a la que eligen cada dos años.

No obstante, nunca dan la espalda a la tierra que un día hizo un esfuerzo por acogerles. Por eso, todos los veranos invitan al pueblo a que asista a su particular “ínsula” para que prueben sus platos más exquisitos.

La misma isla que dio cuerpo a las ilusiones del cuerdo Panza y que, reuniendo grupos de amigos separados durante décadas, ha rescatado el sueño de los que un día se prometieron volver.

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Una respuesta a Nuestro paisano Francisco Fernández de Sevilla pone en marcha la Ínsula Barataria en Burjassot

  1. José A. López dijo:

    Ya que no pones ni la autoría del artículo ni la fuente, agradecería que al menos no censurases mis comentarios.

    Muchas gracias

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