Almedina: Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 y la proclamación de la II República

Cabecera tipográfica de la Alcaldía de Almedina en 1932

Cabecera tipográfica de la Alcaldía de Almedina en 1932

Parafraseando la cita del almirante Aznar: “España se acostó monárquica y se levantó Republicana”. De Almedina podríamos decir que: “una noche se acostó monárquica y tras dormir más de una semana, se levantó Republicana”.

En un principio estaba previsto, por el gobierno del almirante Aznar, celebrar elecciones generales en lugar de municipales, pero los cálculos realizados tanto por Alfonso XIII, el Almirante y el conde de Romanones, desaconsejaron convocar unas generales, por la derrota monárquica que se pudiera producir, y de esta forma remiten una circular desde la Junta Electoral Central a las juntas provinciales y éstas a su vez a las locales, ordenando suspender todas las operaciones electorales puestas en marcha, para acto seguido convocar elecciones municipales y garantizarse los monárquicos, si no una victoria ajustada, una derrota apacible, poniendo todo el aparato electoral a su alcance en todos y cada uno de los municipios del país, para lo que los caciques de turno desempeñaron un papel decisivo en los municipios de la España rural.

Las elecciones municipales de 1931 se celebraron según la ley electoral de 1907, donde en su artículo 29 se preveía que en caso de no presentarse más que una candidatura, sus integrantes se convertían automáticamente en concejales, sin la necesidad de celebrar elecciones. Dicho artículo fue derogado mediante el decreto electoral de 8 de mayo de 1931, que establecía la nueva legislación electoral de la República.

En el conjunto de España la coalición monárquica obtiene 40.324 concejales y la conjunción Republicano-Socialista 36.282 ediles[1]. El grueso de los concejales electos por los monárquicos procedían de zonas rurales, donde la presencia del caciquismo, la influencia de la Iglesia, así como las amenazas veladas de los terratenientes y de las fuerzas de orden público, fueron suficientes razones para que los vecinos partidarios de la conjunción Republicano-Socialista, no dieran el paso definitivo para presentarse a estas elecciones.

De las cincuenta capitales de provincia, en cuarenta ganó la conjunción republicana y en las diez restantes los monárquicos. Ante estas circunstancias el conde de Romanones, amigo y consejero del rey, así como el doctor Gregorio Marañón, médico personal del monarca, aconsejaron a Alfonso XIII que reconociera el fuerte carácter republicano de la votación.[2] El rey, reacio a abandonar el trono, pidió asimismo su opinión a los militares, que le hicieron ver que sólo podría mantener su posición a costa de una guerra civil.[3] Ante estas circunstancias y otras que se especifican en una extensa bibliografía, Alfonso XIII abandona el país y se proclama la II República el día 14 de abril de 1931.

Tras conocer los resultados de las elecciones y la proclamación de la República, en varios municipios, donde la coalición monárquica ganó o se presentó como lista única, se crean comités republicanos, acordes con el nuevo régimen, para acto seguido constituir las comisiones gestoras, que serán las encargadas de administrar el poder local interinamente a través de los decretos revolucionarios del gobierno incipiente de la República, confiando esta tarea a Largo Caballero a través de la FTT (Federación de Trabajadores de la Tierra).[4]

La nueva corporación “Republicana”

Almedina contaba en el año 1931 con 1.575 habitantes, de los cuales 392 tenían derecho a voto. Se presentaron únicamente nueve candidatos para concejales dentro de la coalición monárquica, de los cuales tres eran conservadores y seis independientes, por lo que no fue necesaria la celebración de elecciones al presentarse únicamente la candidatura monárquica.[5]

Tras los acontecimientos del 14 de abril, los monárquicos y conservadores de Almedina se reúnen en varias ocasiones para redefinir su ideario acorde con el nuevo régimen republicano para, finalmente, constituir el nuevo Ayuntamiento el 24 de abril de 1931, presidiendo la mesa de edad, Felipe Arias Cortijo, quién da posesión a todos los concejales que eligen por unanimidad, como alcalde a Ildefonso Asensio Patón y como teniente de alcalde a Francisco Díaz Morcillo, ambos presentados con el carácter de republicanos. Del resto de los miembros de la corporación no se especifica su carácter.

La nueva corporación quedó configurada de la siguiente forma:

  • Alcalde: Ildefonso Asensio Patón
  • Primer teniente de alcalde: Francisco Díaz Morcillo
  • Segundo teniente de alcalde: Adriano Arias Patón
  • Procurador síndico: Cecilio Peláez Arias
  • Concejales: Felipe Arias Cortijo, Juan Jiménez Mateos[6], Bernabé Díaz Patón, Santiago Serrano Mancebo y Rafael Patón Merlo.

Notas:

[1] Carles Lozano. “Historia electoral. Elecciones 1931”

[2]Conde de Romanones, “Las últimas horas de una Monarquía, Madrid, 1931”, pp. 81 y ss.

[3] Emilio Mola Vidal, “Lo que yo supe”, en Obras completas. Valladolid, 1940.

[4] La República Española y la Guerra Civil. Gabriel Jackson. Pág. 46

[5] Archivo Municipal de Almedina, datos sobre elecciones municipales 1931

[6] En enero de 1931, Juan Jiménez Mateos dimitía del cargo de secretario del Ayuntamiento. En abril se presentó como concejal resultando elegido y en octubre figuraba como presidente de la Sociedad Obrera de Almedina. El 2 de diciembre de 1931 la corporación se reúne en pleno para dar lectura a un escrito donde el Sr. Jiménez Mateos solicitaba su reposición en el cargo de Secretario “…del que por coacciones y amenazas fue separado por el alcalde anterior D. Andrés Arias Patón, desde el mes de enero próximo pasado y que al mismo tiempo manifiesta en su escrito que si fuese acordado su reposición, simultáneamente le sea admitida la dimisión del cargo de Concejal que viene desempeñando desde tal fecha…”. La corporación acordó unánimemente su recomposición en el puesto de secretario del ayuntamiento de Almedina, haciendo efectiva la dimisión como concejal y la toma de posesión como secretario el día 5 de diciembre.

Extracto del borrador del libro “MEMORIA DE ALMEDINA 1850-1979”, de Antonio Alfonsea Patón

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