Triste Semana Santa de 1769 en Almedina

Todo el pueblo de Almedina recordaría las últimas palabras de la homilía de D. Fernando Alfaro y Amores, en el funeral de Josefa Campoy, celebrado el 17 de abril de 1769, en el cual afirmaba sobre la difunta: “Buena cristina, buena esposa y mejor madre. ¿Qué será de la niña que deja en el mundo con apenas tres meses? Tan sólo Nuestro Dios tiene la respuesta”.

20130915 IglesiaMayor 21Josefa Campoy contaba con apenas 33 años de edad, cuando falleció tras una larga agonía que comenzó tras el parto de su hija Juliana Josefa, el 7 de enero de 1769.

Tuvo dos hijos más, José, nacido en 1763, y Antonio nacido en 1765, quienes fallecerían con 16 meses y 16 años respectivamente.

Josefa Campoy era muy devota al Cristo de Cabrillas, de hecho, prometió antes del nacimiento de su hija, honrar con 10 misas al Cristo, si el bebé que albergaba su vientre saliera con la salud y protección suficiente, tras haber enterrado a uno de sus dos hijos.

Las semanas fueron transcurriendo desde el nacimiento de Josefa, hasta que el día 8 de febrero de 1769, Miércoles de Ceniza, sufrió una grave recaída en su salud. Permaneció en la cama hasta el 26 de marzo, día de la Resurrección del Señor, en la que a duras penas y con la ayuda de su marido, consiguió salir a la calle para contemplar la procesión del Resucitado.

Muchas de las vecinas de Almedina, quienes sentían un afectuoso aprecio y gratitud por la bondad de Josefa Campoy, al pasar la procesión por su puerta en la calle de La Tienda, se acercaron a saludarla.

Tras la procesión y ver a “su” Resucitado, sintió revivir de nuevo la energía en su cuerpo. Pero esa energía de fe conmutó de nuevo, al instante, en dolor en su cuerpo y en su alma, quizás por el mal parto de su hija Juliana Josefa, por la que se preguntaba “¿Qué iba a ser de ella?”

Ya agonizando, testó ante Antonio López de Moya, notario apostólico de la villa de Almedina dejando 40 misas, y otra misa más a Ntra. Sra. de Guadalupe, otra a la de Luciana, tres a Sta. Rita, dos al Sto. Cristo del Consuelo, otra al Sto. de su Guarda y al Sto. Cristo del Valle, una pieza de lienzo. Nombró por albaceas a Pedro Campoy, su padre, y a su marido, quién se volvería a casar en segundas y terceras nupcias.

El 16 de abril de 1769, amamantando a su hija, Josefa Campoy fallecía en su lecho, recibiendo los santos sacramentos, rodeada de su hijo Antonio, su marido Ambrosio, sus familiares y las vecinas de su calle de La Tienda.

FIN

© Antonio Alfonsea Patón, abril de 2014

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